Tras la pista

Monday, June 06, 2005

El registro

Llamé a un compañero de la comisaria: necesitaba que consiguiera el permiso para revisar la habitación en un tiempo record. Pensé que igual, como habían pasado unos días desde el asesinato, ya habían borrado las pruebas. Mi compañero me dijo que conseguiría el permiso en una hora. Ahora necesitaba entretener a Carla y a Romain, para que no tuvieran la posibilidad de manipular nada de la habitación.
Cogí el ascensor y me presenté en la habitación de la actriz, la número 204. Llamé a la puerta y nadie contestó. Empecé a preocuparme, tal vez estaba eliminando todo aquello que me conduciera a inculparla definitivamente. Como no respondía, fui a la habitación del director. Él abrió la puerta vestido con un albornoz de algodón azul marino. Estaba sólo. Ni rastro de la actriz.
- ¿Dónde está Carla?
- Le dejé en su habitación. Quería tumbarse un rato.
Eso me preocupó. Corrí a la recepción y pedí una llave extra. Subí a la habitación, abrí rapidamente la puerta y encontré a Carla tirada en la enorme cama de la suite. Parecía que estaba dormida, pero no reaccionaba a mis palabras y ni siquiera se había despertado con el ruido que yo había hecho antes llamando a la puerta. Comprobé el pulso y la respiración, pero nada. Se había suicidado.

Sigue la conversación

- De acuerdo, por supuesto tiene usted derecho a hablar en su presencia, pero ¿podría saber por qué se ha puesto tan nerviosa en este punto de la conversación?
- No tengo ninguna obligación de contestar si no es delante de mi abogado.
- Muy bien… Pues prepare pronto ese abogado. Yo vendré lo antes posible con una orden de registro de la habitación de este hotel. Porque… ¿cuánto tiempo llevan aquí hospedados?
Los dos miraban hacia su regazo y de vez en cuanto levantaban la vista, Carla de una forma bastante impertinente mientras exhalaba el humo de su cigarro con un gesto bastante
frenético.
- Romain, ¿usted también se niega a contestar?
- Pues, visto lo visto, me temo que sí- contestó tras dudar unos segundos.
- Indudablemente, parece que tienen algo que esconder. Y pronto lo averiguaré.
- Espero que no ponga en tela de juicio mi reputación, detective Rossi, o lo lamentará- Me dijo Carla de modo
agresivo.
Me levanté de la silla y me di media vuelta dispuesto a acudir a la policía para conseguir esa orden cuanto antes, cuando de repente pensé en lo que me había molestado la actitud de Carla.
- ¿Me está amenazando? Porque amenazar a un policía no es una buena idea sobre todo cuando usted se encuentra envuelta de una u otra forma en un asesinato. Y voy a averiguar de qué forma. Vaya preparando a su abogado porque en algún momento de hoy nos volveremos a encontrar.
Buenas noches.
Me di media vuelta pero pude sentir cómo Carla se levantaba indignada y comenzaba a subir las escaleras con garbo. Romain la iba siguiendo con paso más lento. Por su carácter, me daba la impresión de que el cerebro de la pareja estaba en Carla, aunque nunca se sabe. No tenía tiempo que perder: iba a buscar esa orden de registro en ese mismo momento, aunque ahora que lo pensaba, avisándoles les estaba dando tiempo para idear algún plan…

Nos reunimos en el hall del Westin Excelsior

Sunday, June 05, 2005

Sin salida

Ya habían pasado varios días desde que me reuní con ellos para interrogarle por el asesinato y parecían haberse relajando. Sin embargo, cuando volví con esa actitud seria y esa pregunta, no pudieron seguir con esa sonrisa.
Les indique que se sentaran en una parte reservada del hall. Carla se quitó las gafas, seguía luciendo cierto color morado en el párpado.
- ¿Sigue manteniendo que ese golpe en el ojo fue un accidente de rodaje?- le pregunté.
- Por supuesto- dijo ella decidida.
- Fue un accidente, suele ocurrir- afirmo él. Parecía que seguía protegiéndola.
- ¿Entonces qué pasó en Black out?
- Nada, yo estaba reunido con Christina. Quería hablar con ella sobre la película, en un lugar más distendido- afirmó el director-. Después se reunió con nosotros Carla y llevamos a Christina al hotel, se sentía mareada.
- ¿Esta seguro? ¿Por qué no me dijo que había salido con Christina esa noche?
- Pensé que no tenía importancia. Sólo pasó eso, nada más.
La pelea en la discoteca se había convertido en una reunión amistosa. Carla se quedó callada, parecía que ni siquiera había estado en el local.
- ¿Y usted qué dice de esa noche?- dije mirando fijamente a la actriz italiana.
- Yo llegué y me senté junto a ellos. Christina estaba mareada y le llevamos al hotel. Nada más.
- Bueno, creo que eso no coincide con la versión de 2 testigos. Además, si ese golpe accidental de Christina ocurrió en el rodaje, habrá alguien que lo atestigue, ¿verdad?
Con esas palabras, cambio de nuevo la cara de la pareja. Era extraño que una actriz fuera tan transparente.

Carla con el cigarrilloNo podía ocultar su nerviosismo: cogió su paquete de tabaco y encendió un cigarrillo alargado.
- Quiero hablar con mi abogado- dijo Carla secamente.

Hotel Westin Excelsior

Más veloz que un correcaminos, me dirigí al Hotel Westin Excelsior donde esperaba encontrar a Romain Girard, el director, y a su supuesta amada, Carla Rodari. Le enseñé mi placa de policía y pregunté a la recepcionista si allí se alojaban todavía Romain Girard y Carla Rodari. Me contestó afirmativamente tras mirar en la pantalla del ordenador y me indicó amablemente que ella les comunicaría mi presencia al teléfono de la habitación.
Bajaron por la escalera como la última vez que los vi en el hotel. Ella con las mismas gafas de sol Oakley plateadas y él con una sonrisa poco natural.
-¡Inspector Rossi! Creía que se había olvidado de nosotros. Le echaba de menos.
-Yo a ustedes también. - les dije muy seco- Siéntense y procuren contestar sin irse por las ramas.
-Bien, pues usted dirá.
-¿Qué pasó en la discoteca Black Out la noche en la que Christina fue asesinada?
Por sus caras pude adivinar que no esperaban que hubiese llegado tan lejos en mi investigación. Los tenía atrapados y encontraría una respuesta seguro.

Enfrentamiento y al hotel

El inspector Rossi estaba muy intrigrado. ¿Por qué Carla Rodari apareció más tarde en la discoteca? Christiano era el único testigo de todo lo que pasó esa noche, tenía que sacarle toda la información posible.
- ¿Qué ocurrió cuando apareció la chica en la sala?
- Se montó una muy gorda, la verdad. Como te decía antes, Romain y Christina estaban en una actitud muy cariñosa. No recuerdo realmente qué estaban haciendo en el momento en que esta chica apareció pero el rostro le cambió completamente. Se dirigió rápidamente a donde estaban ellos y le dio un tortazo al señor Romain mientras gritaba como una loca.
- ¿Qué es lo que gritaba la chica, recuerdas?
- Apenas entendí lo que decía, estaba histérica. Lo único que entendí es que se lo pagaría muy caro, pero no se a quién dirigía esta amenaza. No paraba de insultarles a los dos, estaba fuera de sí, por lo que tuve que llamar a seguridad para que salieran los tres de la discoteca.
- ¿Pasó algo entonces? ¿Se enfrentó alguno de los tres al de seguridad?
- No pasó nada. En cuanto llegó el de seguridad todos se incorporaron y se dispusieron a salir. Christina Gate casi se desploma, estaba muy borracha y apenas se tenía en pie. La chica y Romain, a pesar del enfado, le ayudaron a salir. A partir de ahí no sé nada más.
La conversación con Christiano era de gran importancia. Al menos ahora sabía cuál era el estado de Christina horas antes de su muerte y cual era el de dos de mis tres sospechosos.

La pareja estuvo acompañada

-Estuvieron solos , Christina y Romain, toda la noche en la sala vip?
- No señor. De eso me acuerdo muy bien. En cuanto llegó "La loba" les cortó el rollo a la pareja.
-¿"La loba"?
-Sí, es que desde esa noche a esa chica la llamamos "La loba"los que trabajamos aquí, claro. En cuanto ella entró en la sala, empecé a oir gritos. Al principio, ni me acerqué. Ya sabe, a estos famosos les gustan las cosas raras...
-Perdone, que le interrumpa. Pero es muy importante que me describa cómo era "La loba"?
- Estaba bien buena y vestida con ropa ajustada. Levaba el pelo recogido. Yo calculo que sería de mi edad, unos 25 años. Lo curioso es que llevaba gafas de sol y como comprenderá, en estas salas la luz no es lo predominante.

Está claro que es Carla Rodari, la bella Carla Rodari.

Black Out

Eran las tres de la tarde cuando hice mi aparición por la discoteca Black Out. Allí me esperaba Marta Bose, encargada del local con la que había hablado pocas horas antes. Tras una breve presentación me condujo a la zona vip del local donde se encotraba Christiano Lecquio, el camarero.
- Hola Christiano, necesito que haga usted memoria sobre lo que pasó en esta sala la noche del 24 de marzo.
- ¡Buf! El 24 de marzo fue hace mucho tiempo, casi no me acuerdo ni de lo que pasó ayer.
- Es necesario que intente usted recordar, insistió el inspector Rossi.
Después de unos instantes en silencio, Christiano parecía recordar lo que pasó esa noche.
- Esa noche tuvimos la visita del director de cine, Girard Romain, y de la actriz Christina Gate. Esa noche no pasó nada importante, lo que sí fue importante fue la borrachera con la que acabó la señora Gate. No dejó de beber en toda la noche. Romain, sin embargo, apenas tomó dos trago. Se dedicó prácticamente toda la noche a pedir cubatas para Christina. A cada cubata que llevaba veía a Romain más encima de ella, parecía muy interesado en la señora Gate. Incluso llegué a verles en una actitud más que cariñosa.

Saturday, June 04, 2005

La noche del asesinato

A pesar de que al principio dudaba de las declaraciones de Alana, se había convertido en la testigo que más información había aportado al caso. Sin embargo, tenía que comprobar que la información era cierta.
Llamé a la discoteca de la que había visto salir a Crhistina aquella noche
- ¿Black Out?- respondió una voz femenina.
- Buenas tardes, soy Adriano Rossi, inspector de policía. ¿puedo hablar con el encargado del local?
- Sí, soy yo. Digame, ¿en que puedo ayudare inspector?
- Me gustaría hablar con usted sobre la noche del 24 de marzo. ¿Fue un día diferente en algún sentido al resto de días?- no quería darle información sobre el caso, ni introducir los nombres de Carla y Romain en la conversación.
- Esa noche fue un día un poco especial. Vino el director de cine Romain Girard, acompañado de Christina Gate. Tuvimos que llamar a ultima hora a un vigilante que había cogido fiesta. Intentó entrar mucha gente a la discoteca y tuvimos que cerrar el local, para evitar que la cosa se nos fuera de las manos. Fue un día caótico..
- ¿Hubo alguna cosa más que le llamara la atención?- le pregunté. Quería saber si había visto a Carla y a Christina junto a Girard.
- No, llevamos al señor Girard y a la señorita Gate a la sala vip y cerramos las puertas normales del local.
- ¿Estaban ellos 2 sólos?
- Al principio sí, pero luego llego otra mujer. No sé quién era, pero su cara me sonaba de algo...
- ¿Qué pasó después en la sala vip?
- No lo sé, me encargue de controlar el caos de la discoteca.
- ¿Con quién podría hablar sobre esa sala?
- De la plantilla, dentro sólo estaba uno de los camareros. Ahora mismo está en la discoteca.
- De acuerdo, ahora voy para allá.
De momento, la visión confusa de Alana parecia hacerse más clara. La otra mujer podría ser Carla Rodari. ¿Qué pasó dentro de esa sala?

Jugosa declaración

- ¿Alana?
- Hola inspector Rossi, esperaba su llamada.
- ¿De qué se trata? Mi ayudante me ha dicho que era urgente...
- He recordado algo. Algo que quizá pueda interesarle.
- Adelante, le escucho.
- Bueno... La noche en que Christina apareció muerta yo iba en un taxi con una amiga. Nos paramos en la puerta de la discoteca Black Out porque ella había quedado. Yo me iba a casa. El caso es que vi a Christina salir de la discoteca.
- ¿Por qué no me informó antes?
- Iba demasiado borracha y, sinceramente, no recordé que se tratara del día en que murió. Además, le repito... Esa noche me pasé con el alcohol... Iba en un estado tan lamentable que hasta me da vergüenza reconocerlo.
- ¿Iba Christina acompañada por alguien?

Ann vio salir a Christina de la discoteca Black Out


- Sí. Iba franqueada por Carla y Romain, que la iban sujetando como una marioneta. Tenía un aspecto bastante demacrado y parecía seminconsciente... A saber lo que habría tomado...
- ¿Había alguien más con ellos?
- Se dirigían hacia un coche que parecía estar esperándoles. No era un taxi.
- ¿Se acuerda de qué coche era?
- Sólo recuerdo que era un coche azul oscuro con los cristales oscuros. No se podía ver el interior.
Tras despedirme de Alana, me puse a reflexionar. Carla no se llevaba nada bien con Christina, así que sólo el hecho de que salieran juntos de marcha ya resultaba extraño... Indudablemente, las piezas del puzzle parecían empezar a encajar.

Recordando hechos...

Debía organizarme. Tres sospechosos: Carla, John y Romain. Todos ellos sospechosos previamente por algún otro motivo, mezclados con asuntos turbios para los que yo todavía no había encontrado respuesta. Carla participó en Miss Italia sustituyendo a Miss Liguria, que fue atropellada No debía olvidar que Carla concursó en Miss Italia como sustituta de una joven atropellada por un coche robado cuyo conductor nunca fue hallado, y que además tenía un ojo morado gracias a un golpe de Christina Gate (¿un forcejeo para defenderse, quizá?), y que John fue quien compró las pastillas halladas en la escena del crimen, lo cual le ponía muy en el punto de mira, a pesar de que los análisis no indicaban ninguna relación con este hecho. Por su parte, Romain hacía gala de una actitud muy sospechosa, sobreprotegiendo a Carla y adelantándose a ella para responder a las preguntas que yo le hacía... ¿Tendría miedo a que Carla contestara algo que pudiera resultar sospechoso?
Estaba absorto haciendo un repaso mental de los encuentros con misRecibí una llamada urgente tres principales sospechosos cuando, de repente, recibí una llamada de mi ayudante de investigación. Era para hablarme sobre las hermanas. Me dijo que después de nuestra entrevista se habían reconciliado y habían estado hablando sobre el caso. Alana, una de ellas, había recordado algo y había llamado a mi ayudante para comunicárselo. Le pidió que urgentemente yo le devolviera la llamada. ¿De qué se trataría?

Saturday, May 28, 2005

Avanzando en la investigación

Debía resolver el misterior cuanto antes

En ese momento salí del despacho dispuesto a esclarecer el misterio de una vez por todas o al menos para conseguir alguna pista más. Quizá el problema entre las hermanas Shanker era sólo eso, un problema personal de dos hermanas.
Salí del despacho y me dirigí a la salita donde Alana me esperaba tomándose un café mientras hablaba por el movil. Al verme, cortó rápidamente la conversación para atenderme. Me pidió no entrar al despacho donde estaba su hermana. Me dejé de rodeos recordando cuál era el tema que estaba investigando: Christina. Así que retomé mis preguntas.
- ¿Conocía usted a Christina Gate?
- Durante una época fuimos buenas amigas. Coincidimos en algún trabajo y compartimos piso durante unos meses en Nueva York. Luego cada una tomó su camino aunque sí, éramos amigas, amigas sin contacto.
- ¿Sospecha de alguien? ¿Había alguien que tuviera algún motivo para acabar con ella?
- Bueno, Christina era muy rica. Amasaba una gran fortuna, aunque no mucha gente sabía eso, y menos por aquí.
- ¿Quién podría saberlo?
- Que yo sepa sólo Carla y Romain. Y dado que John Houston compró las pastillas en mi farmacia, quizá él tenga algo que ver. No sé, tampoco quiero crear falsas sospechas. Pero sinceramente, mi hermana y yo no tenemos nada que ver con ese tema. Estoy segura de que ella no tiene nada que ver. Quizá hable con ella...
Tras despedirme, pensé en las palabras de Alana, que parecían tener bastante sentido... Estaba casi seguro de la inocencia de las hermanas, pero no podía descartarlas sin más, especialmente a Alana: ella sí que sabía de la riqueza de Christina, y además le habia vendido las pastillas a Houston... Pero no creía que fuera ella, ni tampoco su hermana. Le encomendé a mi ayudante que las investigara un poco más. Así yo me centraría en el triángulo sospechoso: Carla, John y Romain. Debía investigar si se habían enriquecido tras la muerte de Christina, acceder a sus movimientos bancarios y vigilarlos muy de cerca. Tenía una corazonada y la iba a seguir.

Saturday, May 21, 2005

Versiones diferentes

Volví a entrar a mi despacho. Ann estaba sentada en la silla con el bolso en el regazo y mirando al suelo mientras exhalaba el humo del cigarrillo mentolado que sostenía entre sus dedos con uñas pulcramente pintadas de rojo pasión. Parecía salida de un anuncio de bombones de Isabel Preysler, con la diferencia de que aquí estaba totalmente fuera de lugar. De repente levantó la vista.
-¿Se va a quedar observándome toda la mañana? Tengo cosas de hacer- Me dijo mientras se levantaba de la silla.
Instintivamente, corrí hacia ella y le agarré la mano. Ella levantó la mirada, apagó el cigarrillo de un golpe seco en un cenicero, y me lanzó una mirada tan seria y directa que me hizo soltarla al instante.
- Disculpe, señora Shanker. Tan sólo será un momento, se lo prometo. ¿Por qué llevan cinco años sin hablarse su hermana y usted?
- Ella llegó a la agencia donde yo trabajaba con la intención de comerse el mundo. Al principio todo marchaba genial pero Alana quería acapararlo todo. Quería todos los trabajos y se sentía una persona muy privilegiada en la agencia por ser mi hermana. Ya me parecía suficiente lo que estaba consiguiendo por su cuenta, pero ella encima me echaba en cara que yo no la ayudaba, ¿puedes creerlo?
- ¿Qué ocurrió?
- Alana recibió una oferta para trabajar en Elite, una conocida empresa norteamericana, no sólo como modelo sino también con un cargo de responsabilidad en su poder.
- ¿Cómo consiguió ese cargo?-dije mientras anotaba en mi libreta a toda prisa.
- Supongo que tiene algo que ver con el farmacéutico con el que se casó. Fue todo muy rápido. Ni siquiera celebró la boda. Simplemente desapareció. Yo la busqué, intenté contactar con ella. Pero no respondía a mis llamadas y me resultó imposible averiguar dónde vivía. Al principio estaba asustada, porque quizá le hubiera ocurrido algo. Un día tuve un pinchazo en la carretera. Ella pasó a mi lado a bordo de su descapotable, se paró, me miró, me sonrió de manera desafiante y siguió su camino. A partir de ahí dejé de interesarme por ella.
Ann enciendió otro pitillo y me miró con ojos vidriosos. En esos momentos sentí compasión por ella. Pero, ¿cuál de las dos decía la verdad?

Tuve un pinchazo y mi hermana no me ayudó

Tuesday, May 17, 2005

Contrastando versiones

- Tranquilícese Alana- le dije. Ya había observado su reacción al ver a su hermana y tenía mis dudas sobre si estaban o no compinchadas. Ambas habían reaccionado de diferente forma: Alana estaba muy enfadada, mientras que Ann apenas se había inmutado al ver a su hermana.
Le llevé a una sala de interrogatorios, para hablar más tranquilos sobre el tema.
- ¿Hace cuanto tiempo que no ve a su hermana?
- La última vez fue hace 5 años, pero casi ni hablamos- me respondió.
- ¿Y a qué se debe eso?- no quería solucionar el problema familiar, pero quería saber que posible relación tenían en este caso. Era muy extraño que ambas fueran sospechosas del mismo caso cuando hace 5 años que no se veían.
- Cuando fui a Nueva York a seguir con mi carrera, entré a formar parte de la agencia en la que trabajaba. Pero ella, en vez de ayudarme, hacía todo lo posible para que no tuviera ningún trabajo.
- Pero fue en su agencia cuando empezaste a ser conocida. ¿No es algo contradictorio?
- Sí, pero no fue gracias a ella.
Tras eso no dijo nada más. Ya se había calmado y su mirada era fría. Parecía que no quería seguir hablando. A mí todo esto me parecía muy extraño: demasiadas coincidencias y contradicciones. Todo podía haber sido un pequeño teatro para que no les relacionara.
Decidí que era mejor que Alana esperara allí mientras yo interrogaba a Ann sobre su relación. Era mi oportunidad para contrastar sus versiones sin que pudieran hablar.
- Espere aquí, vuelvo en unos minutos.
Hice un gesto a un compañero para que se quedará con ella. No podía desaprovechar esta oportunidad para aclarar cabos sueltos.

Saturday, May 14, 2005

¡Hermanas!

Señalando una silla vacía que había junto a Ann invité a Alana a sentarse. Las dos se quedaron perplejas mirándose de arriba a abajo. Viendo que Alana no se decidía a entrar, me levanté para cerrar la puerta y evitar que algunas de las dos se marchara antes de tiempo. Antes de que pudiera llegar a la puerta...
-¿Sabe lo que le digo?- me espetó Alana.- Que sí, somos hermanas, si eso era lo que quería saber. Pero hace años que no nos dirigimos la palabra, porque ésa es una avariciosa y prefirió ayudar a otras chicas a escalar en el mundo de la moda antes que a su hermana.
Tras descargar su enfado, apartó mi mano de la puerta y se marchó.
- Vuelvo enseguida. No se le ocurra moverse o tendré que encerrarla bajo llave -le amenacé a Ann Shanker.
Fui en busca de Alana, para conseguir calmarla y que volviera. Si no, tendría que conseguir más pruebas implicatorias y lograr una orden judicial para poder interrogarlas a ambas.

Tuesday, May 10, 2005

La reunión emboscada

Eran las 4 y cuarto de la tarde. Sólo quedaban 15 minutos para que llegara Ann Shanker a mi despacho. Recogí todos los documentos que había ido recopilando sobre ella y su hermana en la investigación para que no pudiera verlos: tenía que ser una perfecta emboscada. Además, quería ver cuál era su reacción si le preguntaba por John Houston, si le tenía esa adversión de su hermana
Ann llegó muy puntual. Llevaba un traje negro de Armani, unas gafas de sol de diseño y el pelo recogido. En la mano derecha sujetaba un maletin de cuero, que dejó sobre mi mesa. En ese momento encendí la grabadora para tener toda la conversación y poder analizarla después. Se quitó las gafas y, apoyada sobre el maletín preguntó:
- ¿Qué quiere de mí ahora señor Rossi? Creo que no tengo nada más que declarar sobre Christina. Ya le dije todo lo que sabía.
- Todavía falta algo más- le respondí desafiante. Ella parecía muy enfadada al tener que volver a prestar declaración.
- ¿Qué?-respondió.
- Estoy investigando a todos los que estuvieron con Christina esa noche. ¿Qué me dice de John Houston?
- Nada. El es el productor y esa noche hizo lo que hacía siempre: organizar la grabación y ajustar el calendario.
- ¿Le vió acercarse a la habitación de Christina tras el rodaje?
- Creo que entró a su habitación para comentarle algunos datos del día siguiente.
- ¿Le vió a Christina después?
- Yo no. Después de acabar la toma fui a la ciudad a organizar una entrevista en Cinematografo
En ese momento, sonó el teléfono. Era un compañero de la comisaria que me avisaba de la llegada de Alana: llegaría en un minuto.
- ¿Tiene usted familia? ¿Hermanos o hermanas?- le pregunté. Sabía que era un cambio en la conversación pero quería acorralarla.
- No, pero... ¿A qué viene esa pregunta? No creo que sea necesaria para la investigación.
- Yo creo que sí- respondí. En ese momento vi a través del cristal como Alana cruzaba la comisaria y se dirigía a mi despacho. Abrió la puesta y se quedó parada, mirando a la agente de Hollywood.
- Ann Shanker, quiero presentarle a Alana Shanker.

Saturday, May 07, 2005

Posibles parentescos

No podía creerlo: ¿Ann y Alana eran hermanas? Debido a su poca diferencia de edad parecía muy evidente que lo eran, aunque quizá estuvieran unidas por otro vínculo familiar. Pero, ¿por qué Alana lo ocultaba? Bueno, la verdad es que tampoco se podía decir que lo hubiera ocultado: Harris era su apellido de casada (o de viuda) y yo tampoco le pregunté nada al respecto, así que aunque la cosa sonaba extraña, no debía ponerme a desconfiar de todo lo que apareciera en mi camino: últimamente cada persona con la que me topaba tenía algo que ocultar, y por tanto era posible sospechosa. Debía averiguar si con Alana la historia se repetía. Aparte de indagar, quería hablar con ella personalmente para poder observar de cerca sus reacciones y conocer en qué puntos de la conversación se ponía más nerviosa… Quizá eso me diera al menos alguna pista por donde seguir guiando mi investigación.
Ideé mi siguiente estrategia: llamé a Ann Shanker para interrogarla, y quedé con ella en mi despacho. Posteriormente, quedé con Alana quince minutos después: quería que se vieran cara a cara para ver si se conocían o si fingían no conocerse, y también para comparar sus rasgos físicos… La investigación empezaba a ponerse interesante.

Sunday, April 24, 2005

¿Qué quiere Alana Harris?

La presencia de Alana en foto en Venecia me había dejado descolocado, al igual que lo fue su extraña declaración. Sabía demasiado para ser una simple farmaceútica. En su día me extrañó mucho que supiera acerca del supuesto suicidio de Christina: esa información era completamente confidencial. Alguien le debió filtrar cómo iba el proceso policial. Además, había inculpado a John Houston en la escena del crimen.
Esto y la presencia de la ex modelo en la Mostra junto al productor y Christina me hizo pensar que sus declaraciones no eran tan sinceras y transparentes como quería hacer pensar. No era una simple mujer que regentaba una farmacia y que quería colaborar con la policía. ¿Cuál era su verdadera cara? Ahora tenía que descubrir que había detras de esa máscara de carnaval. No había ninguna duda de que tenía intereses en juego. Pero, ¿a quién quería salvar de la lupa policial?
De momento sólo sabía que Alana había sido modelo, hasta que se retiró por una vida más tranquila y se casó con George Harris, un americano dueño de una importante franquicia de farmacias de la ciudad. Después de hacer varias llamadas, conseguí más información sobre la señora Harris. Hace 20 años, cuando sólo era una adolescente, se fue de Bostón y empezó en el mundo de la moda con el nombre artístico de Alana. Su nombre no venía acompañado de ningún apellido en ningún medio de comunicación o base de datos. Después, 5 años después de su inicio como modelo, comenzó a despuntar en ese mundo gracias una conocida agencia de Nueva York, llamada NY Style. Investigué la agencia y averigué que era la empresa en la que trabajó Ann Shanker antes de ser agente de Christina. Demasiadas coincidencias: las dos eran mujeres de la misma ciudad, que habían ido a trabajar a la Gran Manzana y que habían trabajado para NY Style. Había una relación entre las 2, pero tenía que averiguar que les unía. Llamé a varios registros familiares de Bostón y conseguí el nombre completo de la nueva sospechosa: Alana Shanker.

Saturday, April 23, 2005

Foto con sorpresa

Mientras estaba haciendo la recapitulación de datos sobre Liam Dews, recibí una llamada de teléfono. Era Nicola Angelli, mi compañero del Departamento al que había pedido que se informara sobre la relación existente entre John Houston y Christina Gate, puesto que sólo sabíamos que habían trabajado juntos anteriormente.

Nicola me informó de que hacía cuatro años habían estado saliendo durante medio año aproximadamente, coincidiendo con la época posterior al rodaje de una de las películas en que trabajaron juntos. Por eso, había bastante material fotográfico con ellos en entregas de premios y festivales de cine, aunque las películas de John nunca habían sido especialmente bien tratadas por la crítica.Descubrí un detalle muy interesante en la foto
Nicola me envió un fax con una de esas fotos a tamaño folio. Me dijo que me fijara atentamente en la foto. En ella aparecía una deslumbrante Christina, vestida con un traje rojo de raso, y John cogiéndola de la cintura y sonriendo de forma poco natural. Me quedé extasiado mirando la foto y pensando en qué pasaría por sus cabezas. Por lo que se veía, la foto tenía lugar en la Mostra de Venecia, a la que por supuesto acudieron como invitados, no como nominados. De repente, un detalle me hizo centrar la atención en el fondo del cuadro. Una silueta que me resultaba tremendamente familiar me miraba desde el papel. Estaba casi seguro de lo que creía ver, pero para cerciorarme cogí una lupa y la puse sobre la foto. Ahí estaba. En el fondo, a tamaño miniatura y totalmente eclipsada por la figura de John y Christina, se encontraba Alana Harris, la mujer con la que había hablado el otro día... ¿Qué demonios pintaba esa mujer allí? Eso me complicaba todavía más las cosas. Haciendo memoria recordé la conversación que tuve con ella. Ella mencionó el nombre de uno de los sospechosos: John Houston había comprado las píldoras con las que supuestamente Christina intentó suicidarse. Pero, ¿conocía al productor?, ¿y a Christina? En la foto miraba fijamente al objetivo, con una cara tan seria que producía escalofríos. Estaba claro que ahora debía incluir a Alana en el perfil de sospechosos que estaba elaborando, trabajo que debía retomar.

Tuesday, April 19, 2005

Recopilando datos

Hice una pausa para organizar todos los datos porque había muchos cabos sueltos que tenía que ir atando. Sería mejor que fuera introduciendo en la agenda electrónica todos los detalles de cada sospechoso de haber asesinado a la actriz Christina Gate. Ésta tenía un papel secundario y no estaba conforme.

1. Ann Shanker: Su asistente. Una mujer delgada de unos cuarenta años. Ella es la persona que mejor conoce las costumbres de la víctima. Según ésta, Christina comenzó a tomar los antidepresivos tras la discusión con su ex-novio, Liam Dews, que ocurrió dos días después de haber comenzado el rodaje de la película. Ann Shanker dice que ella una semana antes del asesinato la convenció para que las dejara puesto que le estaban alterando el
carácter. A Ann no le agrada Liam.

2. Liam Dews: Es el ex-novio de Christina Gate. Un joven de
Detroit que había hecho 3 películas muy taquilleras y que también participaba en esa película, como el marido de la protagonista. Se habían conocido grabando un anuncio en Budapest . Liam no habló con Christina antes de su muerte, según él, grabó la última secuencia y se fue a su habitación. Me contó que escuchó una discusión entre la víctima y el director de la película, Romain Girard. Ella exigía más protagonismo que la otra actriz de la película, Carla Rodari. Carla había comenzado la carrera de medicina, pero la había dejado para estudiar química, aunque tampoco la había terminado porque la moda se cruzó en su camino...

Saturday, April 16, 2005

Pasados estudiantiles

¿Realmente existía algún método para hacer que las sustancias ingeridas no pudieran descubrirse en los análisis? ¿Qué era más fácil? ¿Pensar que su muerte fue natural, o pensar que su asesino (o asesina) realmente era tan retorcido? En caso de que las sustancias fueran invisibles a los análisis, la persona implicada debía tener conocimientos bastante avanzados de medicina, quizá medicina forense...
Esa misma tarde me decidí a investigar sobre el pasado de mis sospechosos. Debía recabar sobre la experiencia académica y profesional de los implicados en aquel suceso. Así que comencé buscando en el registro del Ministerio de Educación, al que afortunadamente tenía acceso restringido. La búsqueda prometía ser larga. Eran las 5 de la mañana y estaba rodeado de archivos y expedientes académicos. Tan sólo contaba con una lista con las fechas de nacimiento de mis sospechosos. Debía calcular en qué años habían estudiado en la Universidad. Por supuesto, de momento sólo podía investigar a mis sospechosos italianos (la producción era bastante internacional, y cada uno venía de una punta del mundo). Carla Rodari sí era italiana. Al cabo de casi tres horas, conseguí dar con un dato que podría significar algo: Carla había comenzado la carrera de Medicina, pero la había dejado para estudiar Química, aunque tampoco la había terminado porque la moda se cruzó en su camino...

Debía recabar sobre la experiencia académica y profesional de los implicados en aquel suceso

Monday, April 11, 2005

El caso se complica

Con esas dos llamadas conseguiría más información sobre el extraño tema de las pastillas. Mientras Tizziano revisaba el historial hecho en la autopsia. Pasó rapidamente las páginas hasta la última. Entonces se quedó parado, leyendo cada línea con los ojos muy abiertos.
- Es imposible- dijo.
- ¿Qué pasa? ¿Qué mató a Christina Gate?- le pregunté. No aguantaba un minuto más. Todo esto se hacía cada vez más enrrevesado y ya había 5 sospechosos y una extraña testigo.
- No hay nada extraño en la autopsia. Murió de paro cardiaco.
- ¡No puede ser!- exclamé. Me senté en una silla y me remangué las mangas de la camisa. Una actriz tan joven, que cuidaba al milimetro su salud, no podía haber muerto de un paro cardiaco. Demasiado fácil. Cada vez hacía más calor en esa habitación.
- Sí, lo estoy repasando de nuevo. El expediente dice que no ingirió nada extraño esa noche. O fue una muerte natural o el asesino es muy inteligente.
- ¿Qué quieres decir con eso?- dije. Parecía que iba a explotarme la cabeza con tanta tensión.
- Si hay un asesino, conoce muy bien las sustancias que no dejan rastro en el cuerpo tras la muerte. Tendré que investigar más. Lo siento, no puedo decirte más.
Una nueva vuelta a la tuerca. Intenté mirar este aplazamiento como algo positivo: tenía más tiempo para investigar a los sospechosos.

Monday, April 04, 2005

¿Tendría Houston algo que ver en el asesinato?

El caso se estaba complicando por momentos. Lo que en un principio parecía un suicidio, se convertía en un asesinato, pero ¿quién era el asesino? Llamé al Departamento de Policía de Roma y pedí que volvieran a revisar la habitación en la que se halló el cadáver por si encontraban las dos pastillas que faltaban.
Mientras tanto, me estuve informando acerca de la vida de John Houston, el productor. Christina y él habían trabajado juntos anteriormente, pero no decía nada más. Sin esperar ni un momento, llamé a mi compañero del Departamento, Nicola Angelli, para que se informara de la relación que existía entre actriz y productor, no había tiempo que perder.

En el Anatómico Forense

Raudo y veloz me presenté en el despacho del doctor Tizziano Corleone.
-Vaya, qué rapidez.
-Hola doctor, cuánto tiempo… ¿Qué es de su vida?
-Ya sabes, lo de siempre. El doctor Corleone llevaba años trabajando para la policía científica realizando autopsias de cuerpos asesinados o hallados en circunstancias extrañas. Un trabajo precioso.
Bajamos a la planta situada en el subsuelo, y tras recorrer un largo pasillo llegamos a la sala de autopsias en la que Tizziano había hecho su trabajo con Christina. El lugar imponía bastante: había varios cuerpos tapados con una sábana y una etiqueta colgando del dedo gordo de uno de los pies, en cada cadáver. Al final de la sala estaba la camilla con el cuerpo de Christina. La sábana sólo dejaba ver los pies de la actriz, con las uñas pintadas de azul y, cómo no, una etiqueta con su nombre y la fecha de fallecimiento. Tizziano levantó la sábana, descubriendo el rostro de Christina: cabello rubio cenizo, labios amoratados y ojos vacíos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo.
-Como te he dicho por teléfono, no ingirió ni una sola pastilla.
-El frasco contenía 20 pastillas. Encontramos 18 desparramadas por la sábana y el suelo -le dije.
-Sí, pero esas dos pastillas podían haber sido ingeridas días, o incluso meses antes. O quizá, podían haber sido retiradas a propósito para dar una falsa pista.
Todo indicaba que las pastillas habían sido colocadas allí a posta, con el propósito de despistar. Parecía claro entonces que Christina no se había suicidado. Por supuesto era algo que sospechaba, pero nunca está de más confirmar las cosas… Sabíamos que dos pastillas no era, ni por asomo, cantidad suficiente para suicidarse. Entonces, ¿cuál había sido la verdadera causa de su muerte? Estaba a punto de descubrirlo.

La sábana sólo dejaba ver los pies de la actriz, con las uñas pintadas de azul